La OPEP mantuvo sin cambios su pronóstico de una «robusta» demanda mundial de petróleo para el año 2026. En su último informe mensual, publicado el 12 de noviembre, la organización proyecta que el consumo global alcanzará los 106.52 millones de barriles diarios el próximo año, lo que supondría un incremento del 1.31% en comparación con 2025, fundamentado en expectativas de un sólido crecimiento económico global.
Analistas de firmas como J.P. Morgan habían proyectado rangos de precios estables, pero la volatilidad geopolítica y las señales mixtas de la economía real han creado un escenario de incertidumbre. El mercado parece dividido entre las proyecciones a largo plazo de la OPEP y los temores de una sobreabundancia de crudo en los próximos meses.
Este optimismo contrasta con la cautela que domina actualmente en los mercados. Los precios de los principales marcadores se mostraron débiles el 13 de noviembre, con el Brent cotizando en 63.17 dólares y el WTI en 58.89 dólares. Esta debilidad refleja la creciente preocupación de los inversores por un desequilibrio entre la oferta y la demanda a corto plazo.
Las principales inquietudes del mercado son dos: una posible sobreoferta generada por países fuera del acuerdo OPEP+ y una persistente desaceleración económica en China. La producción de esquisto en Estados Unidos y el aumento de la oferta de otros productores no alineados amenazan con inundar el mercado, mientras que la débil demanda del gigante asiático sigue siendo una preocupación clave.
